|
Claramunt visto por... |
||||||
Tentadero (Texto de Jorge Laveron para el catálogo de la exposición de El Toro de Invierno. 1988)
Fue un glorioso día de campo. Tentadero de vacas en Rodas viejas en pleno campo charro. Toreó Jose Ignacio Sánchez, torero de esencias charrras y camperas que combina con la elegancia personal de un joven de ciudad. Allí estaba Claramunt, el urbanito fascinado por el toro y el campo. El pintor luminoso y clarividente iba pertrechado de máquina fotográfica para dejar plasmada en la recámara la luz del campo charro. La encina vieja, el verraco, el reprerillo, el toro del apra, el peto del caballo de picar extendido en la hierba. Al crítico taurino extasiado ante la belleza del marrano bellotero criado en libertad. A pocos metros en la charca del vaqueril, cuando la noche caía, el semental, rodeado de sus hembras más amadas, saciaba la sed. Tras el hermoso día de campo, donde brilló la luz del mejor toreo, y la bravura encastada de las eralas y las utreras, dimos varias vueltas al suelo de la Plaza Mayor de Salamanca, sin perdonar un solo vino. Jugamos en la madrugada, que tanto inspira, al billar en un recóndito bar de San Pedro del arroyo, claro. Y todo quedó allí en la cámara oscura y en la clara pintura de Luis. El hozar de los marranos. La arrogancia del verraco. El toro del APRA, la charca del vaqueril. El día y la noche, el campo charro y la plateresca Plaza Mayor, donde en la vuelta al ruedo no perdonamos un vino. Ni rosas en la noche de plenilunio, camino de Avila. Fue un glorioso día de campo en tierras charras donde el marrano vive a su aire en libertad, rodeado de encinas viejas y toros bravos de sangre ancestral. Y toreó Jose Ignacio, creo, al toro negro, al toro blanco, al toro azul, al toro del apra de la charca del vaqueril.
|