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LUIS CLARAMUNT, VIAJERO DE
LIBROS Y CIUDADES.
(Fragmentos del texto de Teresa
Lanceta para el catálogo de dibujos de Secretos del Mar Rojo abril 2004)
Luis Claramunt tuvo desde la infancia la firme
resolución de hacer de sí mismo un pintor, empeño que culminó con una amplia e
importante obra pictórica. Sus cuadros se mostraron y se muestran en las mejores
galerías de arte de vanguardia, así como en museos españoles y extranjeros y
participaron en pioneras exposiciones colectivas.
…/… La pintura fue su único y férreo compromiso, pero
los viajes centraron su pasión, viajes con sólo dos destinos: las ciudades y los
relatados por los grandes descubridores, por los conquistadores o aventureros,
narraciones dónde se amalgama el descubrimiento del otro con el de uno mismo.
Para Luis no había ninguna naturaleza comparable a la
del ser humano…./… Solitarios personajes en barcas a la deriva, ahorcados o
portadores de emblemáticos objetos como pipas humeantes, mapas, navajas,
muletas, vasos y botellas fueron motivo y espejo dónde reflejarse.
Luis Claramunt nunca viajó a ningún país, nunca a
Francia, Alemania, Estados Unidos o Marruecos, sólo iba a ciudades, iba a Paris,
Viena, Marraquech, Bilbao, Sevilla y las recorría sin descanso de un extremo a
otro con paso ligero, aparentemente con prisa por llegar a una cita o a algún
lugar. Él como otros grandes viajeros, eligió como destino el propio viaje y
encontró en las calles el paisaje donde transitar la vida.
Luis Claramunt, viajero de libros y ciudades, no se
sintió extranjero en ninguna ciudad ni en aventuras ajenas extraño.
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